Soy Abogada pero ejercí poco tiempo. Hice un Máster en Relaciones Internacionales y trabajé en Política varios años y luego en Comunicación.
A lo largo de mi vida tuve varios emprendimientos: un Centro Cultural y Galería, un emprendimiento de arreglos florales para eventos, un flowertruck, una agencia boutique de Diseño y Creatividad, y trabajé de asesora freelance para diversos proyectos. En fin, siempre me gustó emprender, descubrir cosas nuevas, estudiar y armar proyectos.
Soy muy curiosa, amo viajar, estudiar (viví en Paris por un intercambio universitario y gané dos becas para estudiar en Estados Unidos), conocer culturas, cocinar, comer rico y recibir gente en mi casa. ¡Creo que esta última es mi pasión!
Conocí el mate gracias a mi mamá, quién toma mate desde que abre los ojos (o a veces todavía con los ojos cerrados). En la cocina de mi casa familiar siempre había cáscaras de naranja o pomelo colgadas, así que creo que los primeros blends los hizo ella.
De chica no tomábamos tanto mate juntas pero cuando empecé la facultad empezó a ser un fiel compañero de lecturas y escritos eternos. "El mate es la mejor companía", me decía mi mamá, que jura que se recibió gracias al mate.
Después al empezar a trabajar, descubrí que el mate no era sólo compañero sino la puerta a conocer gente. Y mi mamá feliz de tener una compañera matera, ¡finalmente! Al poco tiempo también se unió mi hermana.
Al empezar a tomar mate de forma habitual, me di cuenta de que algunas yerbas no me hacían bien a la panza, o apenas llegaba a tomar un par de mates y me daba mucha acidez. Pero igual quería seguir tomando...
Con mis amigas empezamos a ponerle "cositas" al mate, como hacía mi mamá: coco en escamas, hierbas, flores, especias, cáscaras de cítricos... De a poco fui descubriendo que los mates con cositas no sólo no me caían mal, sino que me hacían bien, eran riquísimos y armar mis mezclas era genial porque siempre descubría nuevas combinaciones y sabores.
En el 2020, con bastante tiempo a disposición, me pongo a investigar sobre la yerba mate. Las plantas y la botánica siempre fueron de mi interés (y parte de mis emprendimientos).
Descubro así el polvo de yerba mate, que fue el primer producto de la marca, para hacerse mate cocidos o mate latte, usar en cocina o pastelería. Muchos restaurantes y pastelerías usaron el polvo de yerba mate (Fayer, Las Flores, Cerca Deli, Laban, Pilo's Patisserie (París), entre otras).
Mi interés por la yerba mate crecía, así que me animé a invertir un poco más y armar mis propios blends de yerba mate. Combinando las cosas que me gustaban, probando con diferentes ingredientes y entendiendo que cada momento necesita una combinacción de hierbas, especias o flores diferentes. Que a veces necesitás algo muy suave y lo ideal es manzanilla, o quizás querés apaciguar el amargor o acidez y nada mejor que el coco en escamas.
Finalmente, diseñamos los cuatro primeros blends en sus dos presentaciones: doypacks y latas. ¡Y así arrancó Sherba! Una manera diferente y cuidada de tomar mate.
Cada uno de los blends está especialmente diseñado y pensado para que se sienta bien. Todos los blends tienen 65% yerba mate agroecológica para que, aunque la yerba predomine, tenga una cantidad perfecta para que caiga bien, gracias al 35% restante compuesto por flores, frutas, especias y hierbas.
Es por eso que los blends se pueden tomar como vienen o agregarle a otra yerba.
¡También me parece genial hacer mezclas y combinaciones en casa, para seguir descubriendo y probando cosas nuevas! Espero que disfruten de este viaje por los sentidos a través de sus mates y vuelvan a disfrutar de más y mejores mates para su día a día 😊